Visiones Infinitas.
Cualquiera empieza pero nunca intencionadamente. Hay que oponer resistencia constantemente hasta que la fuerza de la homogeneidad nos derrote. Llegaremos a nuestro destino huyendo interiormente, refugiándonos en lo más profundo de nuestro ser. Ahí encontraremos la liberación, la luz, la claridad...
La concentración nos permitirá luchar contra la corriente, que necesariamente nos arrastrará contra nuestra voluntad. Si nos dejásemos llevar no conseguiríamos nada, pues el olvido es siempre más fuerte. Morir no sirve, hay que quedar inconsciente peleando.
El infinito es un pequeño punto, cada vez menor, que se esconde tras múltiples imágenes absolutamente superpuestas de la realidad y del sueño. El infinito no se encuentra, se siente. Esto es porque encontrarlo supondría desaparecer. Y no se puede volver una vez has desaparecido. Por tanto, llegado un punto de proximidad al periodo del infinito, hemos de caer irremediablemente a uno de los lugares de nuestra visión.
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